Los mayores son un colectivo vulnerable a los golpes de calor y, por eso, residencias como la de San Antonio en Beariz extreman las precauciones ante las altas temperaturas sin dejar de disfrutar de todo lo bueno del verano.
Aumentan las horas de luz, el tiempo acompaña, lucen las flores… El verano es la estación más esperada por todos y con ella el calor y, sobre todo, las actividades al aire libre. En la residencia San Antonio de Beariz, que forma parte de la Fundación San Rosendo, los mayores esperan con ansia esta época del año porque es en la que más disfrutan de su entorno.
Y para que puedan gozar al máximo los meses de buen tiempo, desde el centro organizan actividades pensadas para “aprovechar mucho las zonas exteriores de la residencia”, si bien las rutinas que llevan a cabo y sus horarios “las vamos modificando dependiendo de las temperaturas que haya cada día”. Lo explica Fabiola Dalama, directora del centro de San Antonio.
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