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Oficios de antaño para recordar en la residencia San Martiño

Existen profesiones que perviven en el recuerdo de nuestros mayores, a pesar de que el tiempo las haya hecho prácticamente desaparecer. En la residencia San Martiño, que la Fundación San Rosendo tiene en A Mezquita, Alfredo Rodríguez e Isilda dos Anjos rememoran cómo eran sus oficios de herrero y costurera. Dos profesiones a las que hoy en día se dedican cada vez menos personas.

Isilda, tiene 89 años, y no deja de tejer ni un momento mientras escucha a su compañero Alfredo dar cuenta de su dilatada experiencia laboral. Sus manos sostienen una aguja, peculiar en cuanto a su forma, y difícil de encontrar aquí en España. Son un útil de trabajo imprescindible para hacer punto al estilo portugués, una práctica en la que se inició de joven en su país de nacimiento y que a día de hoy figura como su pasatiempo predilecto. “Aquí xa non se fai este tipo de punto.

Alfredo Rodríguez tiene 92 años, es hijo de labradores y acumula una larga lista de oficios a sus espaldas. “Os 13 anos empecei sacando pedra do río e logo xa comecei no ferrocarril como pinche de ferreiro”, así comienza su recorrido. La coincidencia hizo que en una ocasión faltasen los dos herreros y él tuviese que ocupar su puesto.

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