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Beneficios de las actividades intergeneracionales para niños y mayores

La Fundación San Rosendo organizó en la residencia Casa Grande de Maside una jornada intergeneracional en colaboración con el centro escolar CPI Terras de Maside para celebrar el día europeo de la solidaridad y cooperación entre generaciones, celebrado el pasado 29 de abril.

El objetivo de la actividad intergeneracional era mejorar la interacción y cooperación entre niños y mayores a través del intercambio de experiencias y conocimiento, ya que las actividades intergeneracionales son un mecanismo muy importante para superar posibles prejuicios intergeneracionales y favorecer el entendimiento entre diferentes grupos de edad. Las actividades consistieron en el cuidado conjunto del huerto escolar y la elaboración de un mural en el que los dos colectivos compartieron sus ideas sobre la infancia (los recuerdos que los mayores tienen de lo que era ser niño) y sobre la vejez (las ideas que los pequeños tienen sobre ser mayor).

Esta actividad se enmarca dentro del Proyecto Experiencia Activa, una iniciativa de envejecimiento activo promovida por la Fundación San Rosendo y La Región que cuenta con el patrocinio de Inditex.

Beneficios de las actividades intergeneracionales
Los programas de actividades intergeneracionales tienen beneficios para ambos colectivos: Los mayores experimentan, en el plano emocional, un aumento de su vitalidad, autoestima y sensación de ser todavía útiles para la sociedad. Se reducen también los sentimientos de soledad y aislamiento que en ocasiones se sufren durante la vejez. A nivel cognitivo, se produce una potenciación de la memoria, aumentan las oportunidades de aprender de los más pequeños y se potencian las habilidades sociales y la empatía.

A su vez, los niños que interactúan con las personas de edad se forman una idea más positiva y no estereotipada de las personas mayores y del envejecimiento y tendrán menos dificultades para entenderlos. Cuanto mayor sea el contacto entre niños y mayores, mayor será el conocimiento mutuo y percepciones reales y no sesgadas entre generaciones. Gracias al contacto intergeneracional, los pequeños aprenden a valorar a sus mayores como fuente de sabiduría y experiencia y mejoran también sus habilidades sociales, especialmente la empatía y la tolerancia hacia lo diferente.

Además de estos beneficios para todas las generaciones implicadas, se produce también un intercambio de experiencias y transmisión de tradiciones y cultura popular y un aprendizaje por parte de los más pequeños de la historia y tradiciones de su localidad.