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La importancia de la actividad física en los mayores

El ejercicio físico es una herramienta fundamental para conseguir una población mayor más sana y activa. Las residencias que pertenecen a la Fundación San Rosendo ofrecen a sus usuarios la posibilidad de participar en talleres específicos donde se trabajan capacidades como la flexibilidad, la resistencia y la fuerza.

Los centros de mayores de Covelo, Valeixe, Santa Teresa, Patos y El Rocío, localizados en la provincia de Pontevedra, están desarrollando un programa de ejercicios físicos, supervisado por Ángel Casal, licenciado en Ciencias de la actividad física y el deporte. El objetivo es promover el envejecimiento activo entre los residentes “para que durante su estancia en la residencia puedan ser más independientes el mayor tiempo posible”, explicó. Para ello, participan voluntariamente en sesiones de 45 minutos, entre dos y tres veces a la semana, en las que realizan diferentes ejercicios y juegos para mejorar sus capacidad física. Lo hacen sin la necesidad de máquinas. “Trabajamos mucho con material reciclado como botellas, palos o bastones, que los utilizamos como si fueran unas pesas”, dijo.

No obstante, los ejercicios están adaptados a las características individuales de los participantes por lo que la duración puede ser variable. Lo que nunca cambia es el desarrollo de la clase, que se divide en tres partes bien diferenciadas. Para Ángel Casal, el calentamiento es fundamental ya que en esta fase se prepara el organismo para el esfuerzo físico posterior. “Sirve para prevenir lesiones al aumentar la temperatura corporal. Además, estimula al corazón de forma moderada y progresiva”, explicó. Tras la realización de las tareas, es importante la vuelta a la calma a través de ejercicios de baja intensidad.

Además de mejorar la condición física, la realización de ejercicios también está ligada a un menor riesgo de mortalidad al disminuir, por ejemplo, el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y otras alteraciones. “Las investigaciones realizadas demuestran que es eficaz en la prevención de ciertos tipos de cáncer, reduce el dolor osteoarticular y mejora la función cognitiva, reduciendo el riesgo de padecer demencia y AlzhÉimer”, explicó.

El ejercicio físico también tiene beneficios a nivel psicológico y social ya que los usuarios se encuentran mejor de ánimo y se sienten más válidos al comprobar que pueden realizar algunas actividades. “Se relacionan no solo con el personal del centro sino también estrechan lazos con el resto de residentes, por ejemplo, en las actividades que hacemos con balones”, dijo. Por el momento, la propuesta goza de buena aceptación entre los usuarios, que ya adquirieron la rutina de practicar ejercicio tres veces por semana. “Al principio pensaban que ya no estaban para esas cosas, pero, tras el periodo de adaptación, son ellos ahora los que nos piden participar. De hecho, Son muy fieles”, explicó.

El taller se enmarca dentro del proyecto Experiencia Activa, una iniciativa puesta en marcha por la Fundación San Rosendo y que cuenta con la colaboración del diario La Región e Inditex con el objetivo de favorecer la calidad de vida de los usuarios promoviendo envejecimiento activo.

Fuente: La Región